Un artículo de Carlos Lluch
Vocal de Defensa del Consumidor y Ordenación del Mercado del Colegio de Mediadores de Seguros de Balears

 

“En el nombre de Dios, amén. Yo, Giorgio Lecavello, ciudadano genovés, declaro a ti, Bartolomeo Basso, haber recibido de ti, en préstamo gratuito 107 Liras genovesas y te prometo por contrato solemne reembolsarte estas 107 Liras genovesas en el plazo de seis meses si tu velero, denominado “Santa Chiara”, actualmente dispuesto a partir del puerto de Génova habrá ido y en viaje regular desde el puerto de Génova al de Mallorca, abordando sano y salvo a esta isla. En tal caso, el presente contrato será considerado nulo y no estipulado.

Si no fuese así, prometo pagarte como sanción el doble de dicha suma, bajo pena de hipoteca y compromiso de mis bienes y créditos. Hecho así en Génova, plaza de Banchi, en una habitación de la casa de los Hermanos Claudio y Bonifacio Usodimare, en el año del Señor de 1347, el 23 de octubre, hacia el atardecer.”

 

Estimado lector, acabas de leer un contrato de seguro real fechado en  1.347

En él tienes todos los elementos formales de un contrato de seguro o póliza:

– se formaliza por escrito

– se identifica a las partes y el riesgo asegurado

– se pacta una prima que se paga por adelantado y, con ello, se obtiene la cobertura acordada.

– existe un interés técnico de la operación de seguro lo cual demuestra que es una operación financiera: Lecavello retendrá por seis meses las 107 Liras genovesas y ese será su beneficio. Su riesgo: el doble de la prima acordada si el Santa Chiara no llega a  puerto.

– el contrato se fecha y se fija la hora para determinar el inicio de la cobertura.

Una pequeña joya para quienes amamos el seguro bien hecho como instrumento de protección de bienes, personas y actividades.

 

Nota: articulo originariamente publicado por Carlos Lluch en su blog El Seguro: Luces y Sombras

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